18 abril, 2026
Trump y sus políticas - Últimas Noticias

Cunde el pánico, sí. Pero en la cabeza del mentepollo de Marco Rubio. En apariencia uno de los creadores de IA más avanzados del mundo; y así, ha ido creando un gran emporio modo Silicon Valley, para sus atrevimientos creíbles en la parte de los eurocéntricos, donde “la luna es pan de horno”.

Insisto, y los sociólogos norteamericanos funcionalistas así conceptualizaban la nueva ciencia, en tiempo de post guerra por los años cincuenta: “Estudia la interacción humana independientemente de su quanta y su contenido categorial”.

Stern, el arquitecto preferido del tercer Reich, convenció a Hitler, otro mentepollo, que era necesario construir edificaciones verticales perdurables en el tiempo, destinadas a convertirse en monumentos a la grandeza de su mundo Illuminati y supremacista blanco.

Así es que Marco Rubio, se llama así, por: 1, Marco. Referencia para sus propias convenciones algorítmicas cibernéticas, 2, Rubio. De rubicundez solar. Los rubios le decimos aquí a los catires blancos de orilla, o hijos de la panadera, venidos a menos en el patio de atrás monroista, Maricori y su combo de amos del Valle o de los doce apóstoles de nuestra cuarta república, cuando “éramos felices y no lo sabíamos”.

Los chinos desde el siglo IV AC ya sabían (para los desplazados de la generación milenials) que lo que escuchas lo olvidas, lo que lees o escribes lo recuerdas y lo que haces lo aprendes.

El bendito ejemplo de que enseñas lo que haces. Inventaron un peñero lleno de droga con 11 narcotraficantes que se los llevaban pa’ llá, para consumo y perversión en los rascacielos, no era fentanilo, la droga zombie, ni tampoco LSD, que le metieron al movimiento hippie, rebelde sin causa, en los años en que los vietnamitas les daban palo cochinero. Y con un misil, en pleno mare nostrum Caribe, lo pulverizaron con algoritmos de Súmate. Con los cuales ganaron las elecciones el 28J. Allí en el mar de Los Zargazos y en pleno triángulo de las Bermudas subyace su subliminal imaginación. Si nos tocan, empezará la guerra de cien años hasta que muerdan el polvo de la derrota. De cualquier malla, sale un ratón, oye. O ahora sí se montó la rata o la gata en la batea. Como vos prefiráis. Así o más intenso.

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