Petro augura «fin del capitalismo moribundo» tras golpe al narcotráfico
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, anunció la incautación de 1.3 toneladas de cocaína diluida en gas natural licuado, perteneciente a la organización La Junta del Narcotráfico, que opera desde la nación neogranadina y que tenía la intención de salir del país por el Caribe colombiano.
Petro aclaró que la droga incautada no pertenece al supuesto Cartel de los Soles, cuya existencia nadie ha comprobado, sino al «que se dice revolucionario, pero es un traqueto, Ivan Mordisco en el Cauca, asesino del pueblo humilde», describió el mandatario en la red social X.
En su anuncio, el presidente colombiano explicó que la droga se disponía a ser exportada desde el Caribe colombiano, las vez con rumbo a Estados Unidos, «que quiere bombardear latinos en su tierra, o a Europa».
Añadió que Iván Mordisco «ya no puede sacar tanta cocaína por el océano pacífico y le toca usar las carreteras y otros mares. Allí se encontró con la junta del narcotráfico y algunos mexicanos e italianos y uruguayos y colombianos, a quien les vende su cocaína».
El gobernante colombiano dijo que está junta del narcotráfico «compra hasta oficiales y confunde la bandera de la junta del narco, que es codicia pura, con la bandera agraria y socialista de Marulanda Vélez».
Un modelo capitalista moribundo
En su reflexión tras la incautación de la droga, el presidente Petro vínculo la mezcla del narcótico y el hidrocarburo, con los vicios del capitalismo decadente que vive de la explotación y el vicio.
«Se mezcla con la cocaína la energía ilegal de empresarios y trabajadores robotizados solitarios, adictos a la codicia del capital y su energía legal e ilegal», escribió.
Al referirse a estas masas manipuladas, dijo que «nunca oyeron hablar de la libertad de Bolívar. Ni de la emancipación del trabajo del Marx, quieren ser esclavos por codicia efímera. La televisión no habla ni de Marx ni de Bolívar, solo te manipula con lentejuelas».
«Las drogas irrumpen en el mercado porque la sociedad pierde el amor de la comunidad en la fase final del capital moribundo: el neoliberalismo oscuro, sediento de más ganancia privada para unos pocos, vuelto vampiro viejo, mientras hunde a la humanidad en el ruido, en la ignorancia, en el aire mortal del CO2, bajo las bombas que asesinan niños», reflexionó.
