18 abril, 2026

Crítica de Dangerous animals – SOY DE CINE

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El australiano Sean Byrne dirige Dangerous Animals, una cinta de terror entre olas y tiburones, con algún que otro giro argumental.

El guion, a cargo de Nick Lepard, sigue los códigos del cine de supervivencia aunque añadiendo algún que otro giro argumental.

Tras su estreno en la sección Quincena de cineastas del pasado festival de Cannes, la cinta llega a las salas de España el próximo 14 de agosto.

  • Fecha de estreno: 14 de agosto de 2025
  • Género: Terror, Thriller
  • País: Australia
  • Año: 2025
  • Duración: 93 min
  • Dirección: Sean Byrne
  • Reparto: Hassie Harrison, Jai Courtney, Josh Heuston, Rob Carlton, Ella Newton, James Munn, Liam Greinke, Jon Quested, Michael Goldman, Ryland Pearson-McManus, Sean Richard, Jess Tredinnick

Zephyr, una joven surfista inteligente y de espíritu libre, es secuestrada por un asesino en serie obsesionado con los tiburones. El captor, que oculta su verdadera identidad bajo el disfraz de operador turístico, la mantiene prisionera a bordo de un viejo barco pesquero, desde donde organiza inmersiones para turistas incautos. En medio del océano y sin posibilidad de ayuda, Zephyr debe encontrar la forma de escapar antes de convertirse en la víctima de un macabro ritual de sacrificio.

Sobre la película

Dangerous Animals es un thriller de terror dirigido por Sean Byrne, reconocido por títulos de culto como The Loved Ones y The Devil’s Candy. En esta ocasión, el director australiano mezcla el subgénero de asesinos en serie con el imaginario clásico de los tiburones, creando una experiencia cinematográfica tensa, claustrofóbica y brutalmente física. La película cuenta con las interpretaciones de Hassie Harrison (Yellowstone), Jai Courtney (Escuadrón Suicida) y Josh Heuston (Dune: Prophecy), y tuvo su estreno mundial dentro de la sección Director’s Fortnight – Special Screenings del Festival de Cannes.


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Crítica de Dangerous Animals

Dangerous animals empieza con fuerza. De hecho, si la película acabase tras los primeros diez minutos, estaríamos hablando de un contundente cortometraje. Sin embargo, tras el impacto inicial, el guion de Lepard busca refugio en lugares comunes y termina por acomodarse en exceso.

El animal más peligroso

El arco narrativo se sustenta en la yuxtaposición entre especies. El peligro, que en un primer momento, parece venir de las profundidades del mar, pronto se revela más cercano e inminente.

Muchos defienden que la culpa de la mala fama que tienen los escualos la tiene Spielberg. Su Tiburón de 1975 hizo que, ese verano, mucha gente decidiera alejarse de la playa por miedo a ser devorado. Al rebufo llegaron muchas producciones posteriores, convirtiendo a la especie en el monstruo marino cinematográfico por excelencia.

El libreto de Lepard juega con ese miedo en varios momentos del metraje pero dobla la apuesta añadiendo a un depredador aún más letal, el ser humano.

Una narración que va de más a menos

Dangerous animals empieza al sprint y llega desfondada a la línea de meta. Con un preludio que funciona de estocada inicial y nos pilla con la guardia baja, la película pronto encaja en los rieles del subgénero del terror de supervivencia. A partir de ahí, previsibilidad y una grieta por la que se va perdiendo paulatinamente nuestro interés.

Hay muchos elementos y decisiones que condenan a la cinta al extenso universo de la mediocridad, junto a otras tantas historias entretenidas pero condenadas al olvido. Un villano de maldad pura y carente de dobleces o aristas (Jai Courtney), una scream queen de libro, aunque quizá con algo más de coraje que sus predecesoras, (Hassie Harrison) o un tercer acto anticipable que cruza en demasiadas ocasiones la línea roja de la coherencia.

Conclusión de Dangerous animals

Salvo algunos momentos puntuales, Dangerous animals está lejos de ser memorable.

La original mezcla entre sanguinarios tiburones y despiadados humanos no es capaz de mantener el interés durante todo el metraje y nos hace enfrentarnos al último tercio con la desidia y el bostezo del que anticipa lo que está por venir.



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