23 abril, 2026
Dejó de ser lo que era, el capital (4)

Otra categoría y concepto que a juicio de su servidor  dejó de significar los que era y perdió su sentido original es el capital.

¿Cómo se entendía?, desde los economistas clásicos como Adam Smith y David Ricardo, así como los economistas marxistas como  Carlos Marx, el capital era, de manera muy simple emplear valor en un proceso productivo para obtener ese valor + una ganancia, si ésta era repartida justamente o no entre los factores de producción era tema de debate entre ambas corrientes de pensamiento e ideologías.

Este capital puede ser dinero destinado a gastos fijos y variables relacionados con la producción, bienes de capital (medios de producción). En la actualidad, se considera capital al conocimiento, a la experiencia, a las relaciones sociales vinculadas con el negocio. En la presente reflexión solo se abordará su acepción monetaria. 

Mientras Marx lo veía como el medio de explotación de la clase trabajadora, Adam Smith lo veía como el motor del progreso individual que permeaba hacia el progreso de la sociedad toda. 

Marx fue más allá y  elaboró una  ley del valor trabajo que desarrollaba el cómo se originaba este capital consecuencia del valor que agrega el trabajo en la producción, en un libro homónimo, publicado en tres tomos,  plasmó todos sus estudios y disertaciones sobre el capital y el capitalismo. 

Ellos concibieron al capital relacionado con el mercado, el trabajo y la producción, con la economía real, ¿está es la situación actual? Para decirlo en términos más aterrizados,  dinero que se invierte dentro de los procesos de producción, circulación, comercialización  y consumo relacionados. En primera instancia, se identifican tres tipos de capital: el industrial, el comercial, el financiero que devenga intereses relacionado a los  préstamos para el consumo y para la producción, algunos analistas le llaman a este conjunto de capitales capital sustantivo. 

¿Por qué el interés en incluir el tema del capital en esta serie de reflexiones?  Por la relevancia de una nueva forma de capital llamado ficticio, que se hace protagónica, propiciando un cambio de contexto y situación en la economía.

¿Cuál es la situación hoy?

Su servidor cree, que en la actualidad este el capital ficticio supera con creces al capital sustantivo.

Al capital ficticio también se le llama capital-dinero, en el mercado financiero se ofrecen productos que desempeñan doble papel: por una parte son dinero (agregado monetario M3 y mayores) y a la vez, están diseñados para ser usados solo como capital ficticio.

Esta mercancía financiera está desprovista del atributo valor de uso, salvo satisfacer el deseo de obtener ganancia.

Imagine que le pudiera preguntar al capital-dinero, ¿usted qué valor de uso tiene?, y este respondiera  genero ganancias y con qué nombre se le conoce: como acciones, bonos de deuda pública o privada convertidos en títulos, derivados, criptomonedas/criptoactivos, en fin todo activo financieros con título (nombre del dueño) que pueda generar remuneración, se pueda comercializar y cotice su valor  en los mercados de capitales.

Cuando el valor de las acciones crecen más allá del aumento de su patrimonio o de su rentabilidad se está manifestando su carácter de capital ficticio. Cuando esas acciones se contabilizan como patrimonio de la empresa y se cuentan nuevamente en el mercado de capitales se manifiesta su carácter de capital ficticio. Igual sucede cuando estas acciones se emplean como colateral o garantía para respaldar un crédito ‒emisión de dinero bancario‒, se vuelven a contar, ¿cuántas veces se multiplicó?

La deuda pública y privada se convierte en títulos y se transa en mercados secundarios, genera ganancias solo especulando, crean un excedente de valor cuando aumentan de valor de la nada, solo en base a las expectativas. 

Las derivados, activos financieros que se basan en el comportamiento de activos subyacentes en el mercado, se negocian en mercados secundarios y generan ganancia especulando.

Invertir en los mercados cambiarios como negocio también es capital ficticio ‒dinero que se invierte en procesos especulativos-, en este caso son prácticas más que compra y venta de productos, ejemplo la llamada bicicleta financiera o carry trade, que consiste en sacar provecho de las tasas de cambio y el diferencial de las tasas de interés de dos monedas, por ejemplo el peso argentino (ARS) y dólar estadounidense (USD). Ojo también se puede dar entre los USD bancarios emitidos en EE.UU. y los USD bancarios  emitidos fuera de EE.UU. ‒Extra territorial u Offshore‒ y ahora con los USD emitidos por instituciones financieras no bancarias, en base al diferencia de las tasas de interés. 

La desregulación y liberalización de los flujos de capitales y de los mercados financieros a nivel mundial inició la fiesta. 

Hoy estamos en la masificación y democratización del capital, con productos como las acciones, bonos, derivados, los criptoactivos y las criptomonedas, los fondos cotizados en bolsa y demás productos financieros; se cuenta con apps móviles para masificar los negociadores o “brokers” de este tipo de inversión que acercan al publico general, como micro inversionista. 

Los mercados también se han vuelto híbridos, los productos y las intenciones de los actores se mezclan, el dilema de la gente común  está en decidirse entre  la compra y venta de medios de vida para satisfacer necesidades, para producir o para obtener ganancias altas y rápido. Se generaliza la cultura de la especulación. 

Algunos comerciantes ahora se sienten inversionistas que ofrecen su producto  en la economía real  como si fuera un activo financiero y él un corredor de mercado de capitales, aumentan el bien en base a las expectativas hacia la baja de la moneda local en los mercados cambiarios pero no los bajan si el precio de la moneda local se aprecia, o sea,  le traslada todo el riesgo de mercado cambiario al consumidor.  Ellos no compran bienes para la intermediación comercial sino para la especulación financiera, por eso  cuando venden dicen que no se pueden descapitalizar, pero si se pueden capitalizarse sin hacer nada. En este sentido, ese aumento de precio del bien no responde ni a ley de oferta demanda en el mercado de bienes y servicio, tampoco por aumento de la oferta de la moneda local, ni siquiera a un aumento del costo de producción sino a un supuesto costo de reposición. Se naturaliza una aberración. 

El ahorrista colectivo ‒fondos de pensión y fondos de cobertura‒  convertido en inversor  incluye en la diversificación de sus portafolios  muchos productos que son capitales ficticios. Ya no guardan dinero para preservar su valor en un banco a una tasa de interés, su deseo es más rentabilidad, en menos tiempo sin importar el riesgo.

Cuando un país está endeudado, en recesión económica, con altas tasas de interés y pérdida de poder adquisitivo del salario real ¿a dónde van a parar los excedentes de liquidez acumulados financieramente?, hacia prácticas o productos del capital ficticio en mercados abiertos, internacionales y desregulados con oferta de productos como los derivados, los bonos de deuda y las acciones. Así se materializa la transferencia de valor en forma de capitales ficticios de países de la periferia a países del centro. Adivine lector ¿qué países concentran el mercado de capitales y los mercados de renta fija?.

Datos reciente de dos mercados de capital ficticio:

El mercado de capitales fué de US $115 billones, distribuidos así: Estados Unidos 42,6% le sigue la Unión Europea con 11%, China con 9,5%, Japón con 5,3%, la India con 3,8%, Hong Kong con 3,5%, Canadá y el Reino Unido con 2,7% cada uno, Australia con 1,6%, Singapur con 0,5%, 9,6% los Mercados en Desarrollo y 7,3% los Mercados Emergentes (en estas dos últimas excluyendo los países y territorios previamente listados). (SIFMA Capital Markets Fact Book 2024, datos 2023)

El mercado de renta fija ‒ Bonos del Estado, Bonos Corporativos, Letras del Tesoro, pagarés empresariales‒ fué de US $140,6 billones, concentrados en: 39,3% Estados Unidos, 18,4% la Unión Europea, 16,3% China, 8,2% Japón, 4,2% el Reino Unido, 3,1% Canadá, 1,6 Australia, 0,7% suiza, 0,5% Singapur, 2,7 los Mercados en Desarrollo y 5% los Mercados Emergentes (en estas dos últimas excluyendo los países y territorios previamente listados) (ib.). 

Se puede apreciar que al sumar estos dos mercados el capital ficticio duplica el PIB del mundo ‒ economía real‒. 

En relación con el mercado de bienes inmuebles (Real State), aún cuando no son activos financieros, a partir de él se han creado muchos productos financieros atractivos para el capital ficticio, como los basados en hipotecas que se comercializan y cotizan en mercados de capitales, por ejemplo, los bonos estructurados con deudas hipotecarias de alto riesgo que al colapsar dispararon la gran crisis financiera mundial 2008-2009. Solo para mencionar el tamaño y la concentración de este mercado de inmuebles que para el 2022 tenia una valor de US $379,7 billones, casi cuatros veces el PIB mundial (US $100,6 billones), superior al mercado de acciones (US $98,9 billones) y al mercado de los títulos de deuda de (US $129,8 billones). De este mercado China representa el 26%, los Estados Unidos el 19%. (Datos 2022, Savills World Research).   

La contradicción del capitalismo cambió

Cuando el capital ficticio supera ampliamente al capital sustantivo en la economía, algunos autores han denominado a esta fase: capitalismo especulativo parasitario, indicando un cambio en la contradicción inherente al mismo: 

“La existencia y la magnitud del capital especulativo parasitario [capital ficticio] han hecho que la contradicción principal de la actual fase del capitalismo sea la que existe entre la apropiación y la producción del excedente-valor [plusvalía + excedente producido bajo relaciones no salariales] producido socialmente.” (2013, Carcanholo y Sabadini)

Aunque se intuye,  realmente: ¿cuál es la proporción actual de capital ficticio en el mundo?

Se le hizo esta pregunta a Gemini, la IA generativa LLM de Google 

y así respondió :

«Determinar una proporción exacta del capital ficticio en el mundo es extremadamente complejo y no existe una cifra oficial.

Varios factores dificultan esta medición:… 

¿Por qué es importante?

Comprender la proporción de capital ficticio es crucial para analizar la estabilidad financiera y la economía en general. Un exceso de capital ficticio puede llevar a burbujas financieras y crisis económicas…» fin Gemini.

Este capital ficticio perturba la economía real, puede ser un factor influyente en la generación de inflación.

La teoría y los modelos basados en la inflación monetaria como que ya no alcanzan para describir, explicar y predecir este fenómeno. Ese es un tema para una próxima reflexión. 

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