19 abril, 2026
Hatos de El Caura (Manuscrito original, 1900)

Breve descripción de la posesión pecuaria y agrícola Hatos de El Caura que fue propiedad del finado Gral. Joaquín Crespo y la cual pasó a ser: la mitad de la viuda del finado Gral. Crespo, y por la otra mitad, de su hija la Sra. Inés María Crespo de Guerra, quien ha autorizado a su esposo el Sr Juan R. Guerra, para agenciar la venta de sus derechos en la expresada propiedad.

Según este importante manuscrito los Hatos de El Caura se encuentran situados en la jurisdicción del Distrito Cedeño, Estado Guayana, República de Venezuela. En otra página del mismo leemos que El Caura limitaba al Norte con el río Orinoco; al Sur con terrenos baldíos; al Este con los ríos Caura y Mato, y al Oeste con el río Cuchivero. En uno de sus párrafos leemos los nombres de los hatos, especificándose la cifra o cantidad de reses, caballos, mulas y burros que poseía cada uno de ellos.

Dichos hatos son los siguientes: San Joaquín, La Aurora, Santa Ana, La Horqueta, Miraflores, San Carlos, El Jopal, Mantecal, Altagracia, La florida. En cuando a la cantidad de reses que poseían todos estos hatos, se lee en el manuscrito que  alcanzaban la suma de 11.139, agregándosele a esta cantidad, las 12.000 reses alzadas o cerreras, pero, que también eran propiedad o perecían a los mismos. Asimismo, leemos en otras páginas, que este ganado era de raza fina, producto del cruce de Cebú con ganado africano del cual se exportaban cantidades significativas de reses a Cuba.

Respecto a la extensión de terrenos y potreros nos enteramos en esta valiosa fuente documental, que eran de grandes dimensiones, donde holgadamente podían apacentar no menos de 300.000 reses. La segunda parte del documento que hoy comentamos, se refiere a las vastas extensiones de terrenos, ubicados en los antes referidos hatos, con condiciones óptimas para el cultivo de cacao, arroz, caña, trigo, café, maíz, plátanos, yuca, madera, entre otros. Estos terrenos no requerían riego, ni abonos, porque el río Orinoco en sus grandes crecidas bañaba estas tierras, dejándolas húmedas y abonadas al volver a su cauce normal.

Documento firmado por Juan R. Guerra en Caracas el 1 de mayo de 1900. El mismo puede ser consultado en la División de Libros Raros y Manuscritos de la Biblioteca Nacional de Venezuela.

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