Luis Bermúdez Romero, maestro de maestros
El 5 de diciembre celebramos el día del profesor universitario. Actos, obsequios y pergaminos engalanaron la justa trayectoria de muchos. Las congratulaciones de algunos estudiantes y colegas movieron las redes sociales. Si bien, la pregunta por su rol histórico todavía genera debate entre los afectos al claustro universitario y los que proponen romper con esa rémora de carácter colonial.
Justamente, el profesor Luis Bermúdez Romero, desde hace sesenta años, batalla por independizar la racionalidad universitaria de sus ataduras conservadoras. Lo recuerdo en los años 80, del siglo pasado, en calidad de profesor de método en la Escuela de Educación de la Universidad de Carabobo. Sus clases nos enseñaron a reflexionar la dinámica social en ruptura con la visión anglocéntrica de la historia.
Su amor por Venezuela y la América bolivariana nos comprometió con una ciencia liberadora, antipositivista. Es decir, nos disciplinó a pensar siempre en función del otro, del oprimido, del que sufre pero en el marco de lo histórico-social. Por lo tanto, la ciencia social que predicaba chocaba con las pretensiones dogmáticas del método científico cosificador de lo real concreto.
Apoyaba sin miramientos a los jóvenes de izquierda revolucionaria que soñaban con la liberación nacional y la autodeterminación de los pueblos. Si bien, riguroso epistemólogo, no aceptaba charlatanería alguna sin la debida fundamentación teórico social. Decía que estos terminaban en un pragmatismo burdo contrarrevolucionario.
Maestro riguroso y lleno de afecto por los que formaba. Su quehacer educativo y ético comprometieron a cientos de estudiantes con una práctica pedagógica crítica antiimperialista y bolivariana. Por supuesto que sufrió persecuciones, luego una invisibilización aposta de sí mismo y sus escritos.
Hoy nonagenario nos honra con su existencia plena y coherente. En consecuencia, su legado es ético, político y pedagógico a favor del obrero y el campesino, del que desespera y padece injusticias, de unas ciencias sociales y humanas comprometidas con las luchas justas de los pueblos y en contra de la doctrina Monroe que torpedea aún, sistemáticamente, todo acto de soberanía.
¡Gracias maestro!
