En caras ajenas
Hay una clase de venezolanos, no muchos afortunadamente, que dedican gran parte de su tiempo útil… en denigrar del país del que son nacionales.
Estupidez que hacen en la vana creencia que asocia dos premisas falsas: una, que mientras peor se piense que está Venezuela… mejor le irá a la oposición.
Y dos: pensando que todo país devastado pronto cae en los dominios de la oposición.
Desmontar esa mentira es fácil y ejemplos en contrario los ha habido a lo largo de la aventura humana. Cito el caso de la Alemania Democrática que siendo nazi fue cruelmente bombardeada y que en esas ruinas nunca levantaron cabezas los viejos partidos.
El caso venezolano es más grave porque en todos los mini partidos no existe un líder capaz que pueda poner orden en una borrachera como solo podría existir en nuestro país donde una patota de ociosos de los que nunca han trabajado… copan la escena de las políticas públicas con “debates” sobre si el EGU viene a coronarse este 10 de enero venidero… o sí no.
Este tipo de venezolanos que cualquiera los podría colocar en su sitio me los encontré por accidente cuando después de transitar ocho horas de autopistas y carreteras para asistir a la Feria Internacional del Libro capítulo estado Falcón… le relataba a una hermana mis impresiones.
Los muchachones… porque teniendo ya setenta y seis años a cualquiera menor de cuarenta así lo percibo… se negaban a creer que todas las vías desde Caracas hasta Punto Fijo están en un razonable estado.
Que en todo momento había gasolina a medio dólar el litro y que especialmente se veía el trabajo del gobernador de Falcón, Víctor Clark, en materia de ornato y mantenimiento de las vías.
“Imposible” rezongó uno de la mesa aledaña quien no se esperaba que yo le respondiera sí él había viajado recientemente a Falcón por tierra… o que me explicara cual percance habría sufrido su vehículo.
Alumno de Kafka me dijo que tenía tres años sin viajar a ese estado y que no tenía carro propio.
Ese joven y sus amigos me recordaron los lavados de cerebro que según la propaganda de la Guerra Fría los soviéticos aplicaban a gringos capturados… solo que en este grupete ellos mismos se lavan el cerebro y no suelen ver “ojo bonito en cara ajena”.
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