Crítica ‘Oddity’ (2024) – SOY DE CINE
El irlandés Damian McCarthy escribe y dirige Oddity, una cinta de terror psicológico con tintes sobrenaturales.
La cinta se estrenó en el pasado festival South by Southwest de Austin, donde fue galardonada con el premio del público, y llega a las salas españolas este 22 de noviembre.
- Dirección: Damian McCarthy
- Reparto: Gwilym Lee, Carolyn Bracken, Tadhg Murphy, Caroline Menton, Steve Wall, Jonathan French
- Música: Richard G. Mitchell
En Oddity, después de que Dani sea brutalmente asesinada, su hermana gemela Darcy, una ocultista ciega, busca a los responsables utilizando objetos malditos heredados como sus herramientas de venganza.
Sobre la película
La película irlandesa Oddity es para algunos una de las cintas de terror más aclamadas del año. Dirigida por el galardonado cineasta irlandés Damian Mc Carthy, (Caveat, 2020), la obra ha sido aplaudida por la crítica especializada en festivales internacionales como Sitges o el SXSW (South by Southwest), donde obtuvo el Premio del Público en la sección Midnighters.
Crítica de Oddity
McCarthy vuelve a demostrar, en su segundo largo, que es un experto en construir atmósferas cargadas de tensión. Como hiciera en Caveat (2021), el cineasta es capaz de exprimir al máximo los bajos presupuestos de los que dispone para construir historias efectivas con pocos, pero originales, elementos.
McCarthy y sus muñecos
Los dos largometrajes que el director ha dirigido hasta la fecha tiene varios elementos en común. El primero, que ambos suceden en el interior de casas en las que se esconden oscuros secretos. El segundo, que la conexión entre el mundo real y el de los espíritus se establece a través de una figura inanimada.
En Oddity, una especie de maniquí de madera a tamaño real consigue provocarnos pavor con su mera presencia.
El propio McCarthy ha contado en varias entrevistas cómo de pequeño le obsesionaban las películas de terror con muñecos. Ya de adulto pensó que si un pequeño objeto inanimado podía provocar esas dosis de terror, uno de gran tamaño conseguiría un mayor impacto en el espectador.
Sin entrar en detalles que puedan arruinar la experiencia, diremos que la concepción de ese maniquí y todo lo que encierra es de lo más original que nos ofrece la cinta.
Oddity es una TV movie elevada
Uno de los aspectos que menos nos ha convencido es el tono de película de sobremesa que, en ocasiones, tiñe el guion de McCarthy.
Una historia a la que si le quitamos los elementos sobrenaturales queda reducida a un drama familiar del montón, de esos cuyos títulos se adornan con términos como fatal, mortal o letal.
Afortunadamente, Oddity es algo más que eso y son precisamente esos elementos de terror sobrenatural los que la convierten en un producto final más interesante.
Es verdad que el libreto es redondo y consigue conectar todas las bifurcaciones que parten de la historia principal. Quizá peque de una sobre explicación al final del último acto en el que la historia se reconstruye a través de flashbacks para demostrarnos que no han quedado hilos sueltos en la madeja.
Dos por uno
Otro aspecto a destacar es el doble papel de Carolyn Bracken. La actriz interpreta a dos hermanas gemelas con registros muy diferentes. Una de ellas es la enamorada mujer de un psiquiatra y la otra, una médium invidente que regenta un negocio de objetos peculiares.
Lo paradójico es que, la que cuenta con un sentido de la visión óptimo es en realidad la que menos ve lo que sucede a su alrededor. Mientras que su hermana ciega es capaz de percibir, gracias a sus habilidades, lo que está sucediendo.
El resto del reparto cumple sin más. Uno de los papeles más interesantes, aunque de pocos minutos en pantalla, es el de Tadhg Murphy. El actor de Vikingos o El hombre del Norte (Eggers. 2022), interpreta a un paciente del psiquiátrico que intenta advertir, sin éxito, del peligro que se cierne sobre la protagonista. Curiosamente, su personaje es el protagonista del cortometraje de 2013 How Olin lost his eye en el que se explora un pasado previo al contexto de Oddity.
Conclusión
Oddity confirma que Damian McCarthy es un director a tener en el radar. El cineasta es capaz de construir atmósferas envolventes y cargadas de suspense con muy pocos medios.
A pesar de un guion que coquetea, en ocasiones, con un tono cercano a una mala película de sobremesa, la película juega sus cartas con eficiencia a través de algunos elementos de lo más originales. Entre ellos, el del extraño maniquí que termina por robarse el show y eclipsar, con su imponente presencia al elenco de carne y hueso.
