22 abril, 2026
Derrotamos el fascismo - Últimas Noticias

Merced a políticos irresponsables, incapaces de enseñar a sus seguidores, hubo venezolanos desconsolados que lloraban lo que les parecía “una traición de Lula”.
Para quienes estábamos mejor informados y nos negamos a creer que en política ocurren milagros, ni estaba previsto que Venezuela ingresara a los Brics ni el veto o traición del presidente del Brasil realmente nos hizo daño.

Vamos por partes: ¿existe alguien en su sano juicio que, después de los escándalos de corrupción ocurridos en varios países donde la opinión pública cayó en cuenta de los robos que políticos hacían mediante la sobrevaloración de obras ejecutadas o no por la brasileña Odebretch, esperaba que el Lula retornado a la presidencia sería un hombre honesto y puro como, digamos, don Pepe Mujica?.

El procedimiento fue el mismo en Venezuela o en el Perú: por donde pasaba Lula visitando presidentes, le seguía Norberto Odebretch firmando contratos.

Apartando las boberías de los bobos, hay que insistir en que más daño hacen los ignorantes. Sobre todo quienes insisten en que la pugna global terminará acabando la democracia burguesa tal como la soñamos o conocemos, como la lucha entre revolucionarios y burgueses.

Para estos nefelibatas, algunos con posdoctorados en varios idiomas, Lula da Silva “es un revolucionario”, por tanto, su deber era apoyar a Venezuela en este intento de ingresar a los Brics.

¡Aparten urna blanca para estos caballeros tan confundidos!
Amigos: la pugna global es entre las naciones Estado que como Venezuela enfrentan la globalización de los inmensos capitales que se han creado al cobijo de internet y los representantes políticos del mercado monopolizado por aquellos capitales.

Y en cada bando hay personajes de la vieja izquierda, como Lula y otros provenientes de la derecha.

De Lula recuerdo los embustes que dijo en nuestro país, como aquella vez en que anunció que los puentes sobre el Orinoco, contratados a Odebretch, serían para “llevar al Caribe la producción del noroeste brasileño”.

¡Como si no fuese más fácil embarcar esa producción en Brasil y dirigirla a donde les diera la gana!

Pero no hay que lamentarse tanto: ni Lula tiene hoy credibilidad ni nuestros problemas de país monoproductor y pequeño exportador se resuelven en los Brics.

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