Rosie, la gata más longeva del mundo, fallece a los 33 años
Cuando preguntan cuánto tiempo puede vivir un gatito, lo primero que piensan, es unos 15 años, pero se han registrado gatos de más de 20 años. ¿Y si te decimos que Rosie murió de 33 años? La gata más longeva del mundo, esa es Rosie.
Una gata de carey, dejó este plano a los 33 años, por increíble que parezca. Para su humana, Lila Brissett, perder a Rosie es como perder una parte de sí misma, es comprensible, son años de compañía y amor, es un vínculo que va mucho más allá de lo cotidiano.
Rosie no solo era la mascota más longeva del vecindario, sino también una amiga inseparable que estuvo con Lila en todo momento, tiempos buenos y malos, alegrías y tristezas, triunfos y fracasos. Rosie era más que una gata, era un miembro de la familia.
“Era tan especial, la extraño mucho”, dice Lila con los ojos cargados de nostalgia. “Sabía que no estaba bien, pero el día que se acostó en el pasillo y se fue, fue como si ella misma hubiera decidido que era su momento”. La tristeza es evidente, pero Lila también sonríe al recordar esos pequeños gestos que hacían de Rosie su compañera, su amiga, su hija.
La historia de Rosie y Lila, comienza en Norwich, Inglaterra, cuando una familia iba a adoptarla, pero una alergia lo evitó, y fue cuando Lila, que ya tenía experiencia en rescates previos, le dio una oportunidad y abrió las puertas de su casa y su corazón. “Fue como si el universo nos hubiera unido”, dice Lila. Y así fue. Desde ese momento, Rosie se convirtió en su compañera día tras día, por los siguientes 32 años.
Rosie, al igual que muchos gatos, amaba posarse en la ventana y tomar el sol, contemplar el día y dormir. “Era como un reloj”, recuerda Lila. “Sabía exactamente cuándo iba a levantarse para comer o usar su bandeja de arena. Era parte de nuestra rutina diaria, una presencia que me daba paz”. Lila, incluso en tono de broma, decía que tenía que asegurarse de que Rosie seguía respirando de lo tranquila que estaba.


Aunque Rosie no llegó a competir por el título oficial de “gato más viejo del mundo”, su longevidad fue motivo de admiración y además se hizo popular y de dominio público, que Rosie era una gatita con muchos años que contar.
El récord del gato más longevo, lo sigue ostentando Creme Puff, una gata de Texas que vivió hasta los 38 años. Para Lila, Rosie siempre será la número uno. “No necesitaba ningún certificado, ella ya era increíble por todo lo que me dio durante estos años”.
Ahora que Rosie ya no está, la casa se siente vacía y cuesta saber que se ha ido para siempre. “Fue más que una mascota, fue mi compañera en los momentos difíciles y en los felices. Su partida ha dejado un hueco enorme, pero también muchos recuerdos que me seguirán haciendo sonreír”.
Acostumbrarse al vacío que dejan cuando ya no están es difícil y mucho más si hablamos de 33 años de vida, de su compañía, de atenderle y contemplarla todos los días. Vuela alto Rosie, gracias por entregar tanto amor a tu humana Lila.
