22 abril, 2026
Derrotamos el fascismo - Últimas Noticias

Hay fascistas que no se asumen fascistas. No hablo de adolescentes que portan simbología nazi por parecer rebeldes, con actitud y estética aparentemente antisistémica. En grupos, pueden llegar a ser violentos, pero no son una fuerza social capaz de dar un vuelco fascista a una sociedad.

Más numeroso es un fascismo no asumido, conceptualmente armado de dos elementos que le son esenciales. El primero, es la sensación de pertenecer a un grupo “naturalmente” superior. El segundo, la idea de que gente inferior usurpa funciones, desde las cuales deterioran el nivel de vida de los superiores.

El fascismo no tiene que ser militarista, pero requiere de jerarquías rígidas, que aseguren la permanencia de los “superiores” en los lugares más altos de la sociedad, la política, los negocios y la academia.

“Orden” es una palabra muy valorada por el fascismo. El militarismo puede ser un instrumento importante para ello. La figura carismática es esencial, aunque la persona en cuestión carezca de carisma. Los fascistas se encargarán de ver atributos especiales en la persona en el liderazgo. Siendo superiores, nadie más superior que su líder o lideresa. Lo dijo Javier Milei, que proclamó que eran superiores hasta estéticamente.

Esta “superioridad” no siente asco al ingerir racismo y clasismo. Ambos están mezclados y alguno puede sobresalir en momentos distintos de la acción fascista.

Hay fuentes distintas para proclamar superioridades: pueden ser mejores por venir de fundadores, conquistadores o libertadores, también por tener más propiedades o más credenciales académicas.

El fascismo no quiere cambiar el sistema, quiere “ordenarlo”. Poner “orden” es hacer que la superioridad no se dispute. Los “inferiores” deben estar disciplinados, sin posibilidad de que alteren las jerarquías.

La imaginación fascista tiene un momento del pasado cuando todo era perfecto y feliz. Un esplendor a recuperar.

Su meta futura es la vuelta al pasado de orden y disciplina, perdido cuando gente “inferior”, sin talento, sin formación y ávidos de riqueza, ocupó los lugares que “naturalmente” correspondían a los “superiores”.

Los “inferiores” son presentados como usurpadores, tramposos y fuente del mal.
Gente envenenada con esta visión fascista, hasta señoras muy devotas, llegan a soñar con mucha sangre de masacres de seres “inferiores”.

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