Ruta de la diversificación productiva
En esta entrega reflexionaremos sobre la importancia de los cambios y transformaciones necesarias para la consolidación y desarrollo del nuevo modelo de acumulación pospetrolero en Venezuela, un país que se abre paso en el escenario internacional emergente con la firme determinación de garantizar bienestar y calidad de vida a toda una nación sobre la cual pesan más de 930 medidas coercitivas que entorpecen la dinámica económica en un atentado contra la soberanía y los derechos humanos.
En días recientes, el presidente de la República, Nicolás Maduro, anunció al país tres grandes acciones orientadas hacia la diversificación de la actividad económica y el incremento de la producción nacional como requisito indispensable para garantizar el crecimiento de las exportaciones no petroleras.
1) Reimpulso y fortalecimiento de Bancoex mediante la inyección de recursos con el objeto de apalancar las exportaciones no petroleras. 2) Reestructuración de Bolipuertos con el propósito de consolidar una estructura de servicio ordenada y expedita para la exportación de productos venezolanos. 3) Creación de la Agencia de Promoción de Exportaciones como un poderoso instrumento que permita el posicionamiento de los productos venezolanos en el mercado mundial mediante el acompañamiento permanente al productor nacional.
Todo ello sobre la base de un elemento que merece la pena destacar: el consenso sobre el cual se asienta la actual política económica. El Consejo Nacional de Economía Productiva ha sido un espacio para la retroalimentación de las estrategias y acciones que promueven el encuentro de los diversos actores, públicos, privados y comunales, que hacen vida en la ardua tarea de recuperar y promover el crecimiento económico con justicia social.
Posicionar lo “hecho en Venezuela” en el mercado mundial constituye una tarea impostergable en el tránsito hacia la industrialización y el desarrollo económico del país. Esta acción nos permite garantizar un flujo de divisas que permitirán, entre otras cosas, recuperar y fortalecer nuestras reservas internacionales y, por otro lado, romper definitivamente con el lastre cultural, económico, político y social de una economía rentista y subdesarrollada donde los actores (im)productivos viven de la apropiación de la renta petrolera.
