César Rengifo: un dramaturgo decolonial y el comandante Chávez
César Rengifo, prolífico dramaturgo nuestro escribió obras históricas, obras relacionadas con la marginalidad, farsas y sátiras y obras habitadas por el tema del petróleo. Una visión decolonial, humanista, se expresó en su teatro. Y dentro de ésta como eje primordial estaba el pueblo dramatizado en el proceso histórico venezolano: La Conquista, los últimos años de la Colonia, los primeros de la Guerra de Independencia. Rengifo considera en su teatro épico la historia como un gran soporte de la acción dramática.
Una militancia de la anticonquista caracterizó al conjunto de su obra, expresada particularmente en el ciclo indiano formado por “Curayú o el vencedor “ y “Apacuana y Cuaricurían” (1947) “Oscéneba” ( 1958). Las obras de este tríptico reflejan en su desarrollo dramatúrgico la dicotomía entre vencedor y vencido. Esta dicotomía se convierte en un planteamiento original, pues busca desmitificar la versión oficial de la historia eurocéntrica que impone como verdad absoluta la de los vencedores.
La resistencia a esta visión se expresa en los finales de las obras. El dramaturgo Rengifo dejará siempre espacio a una espiral abierta al infinito cósmico, muy propia de la cosmovisión de los pueblos originarios, de salida futura, esperanzada en los más jóvenes, seguidores de la tradición. Estas obras realizan el desenmascaramiento del “Yo conquisto”, totalizador, que todo lo engulle y niega la existencia del Ser en el Otro. De ese Yo dominador que buscó legitimidad en la idea de raza para ejecutar la dominación.
En los años previos a la Guerra de Independencia y primeros años de èsta se destacan obras como Soga de niebla (1954), su estreno se produce durante el Primer Festival de Teatro Venezolano bajo la dirección de Humberto Orsini, el argumento es la historia de un asesino condenado a muerte que sufre una transformación sorprendentemente dramática a objeto de salvar su vida, aceptando el cargo de verdugo en una prisión política. Desde el punto de vista histórico se sitúa entre los años 1780 y 1806. Las características teatrales a destacar son el realismo psicológico y el elemento simbólico. El personaje en su proceso de descomposición ética simboliza a la vez la decadencia del régimen colonial empeñado en no aceptar los anhelos de independencia de un país naciente.
Manuelote(1950), obra en un acto, presenta un cuadro de la realidad socio-política en el año 1814 a través de dos negros esclavos, Manuelote y Petrona, su mujer, cuyo argumento nos ubica en la Guerra de Independencia. Los esclavos permanecen solos en la casa de los amos, pues los niños y mujeres bajo sus cuidados han huido a otros lugares , a esto se suma la incorporación de los hombres en el ejército libertador, los dos esclavos sufren carencia y penuria. En medio de esta situación, aparece en escena un oficial, primo de don Martín, el amo ausente para cerciorarse de si puede confiar a Manuelote , la vida de éste , herido gravemente y perseguido por las fuerzas de Boves. Ante las garantías de lealtad que da el esclavo, traen al herido y le dejan para ir a conseguir transporte en que llevarle al puerto. Al regresar Petrona y encontrar al amo allí, inconsciente, protesta por el peligro que corren ocultándole. Las voces del pregonero ratifican sus temores anunciando castigo de muerte para los encubridores y, a la vez, ofrecen una recompensa de cinco mil pesos a quien entregue, vivo o muerto, a un cabecilla . En Petrona nace la idea de entregar al herido, a lo que Manuelote se niega al principio para terminar, aparentemente, aceptando. Don Martín despierta de su letargo a tiempo para escuchar el final de este diálogo y, al marcharse los esclavos Petrona y Manuelote, se levanta del lecho intentando escapar. Regresa Manuelote, solo, y don Martín le increpa duramente. El esclavo le tranquiliza. Petrona, en efecto, fue a delatarle, pero no pudo llegar a la comandancia. Y le muestra el cuchillo con que lo ha impedido. Don Martín se desmaya. Regresa el oficial con dos hombres y ofrece a Manuelote dinero, que éste no acepta. Al quedar solo, el esclavo recorre con una larga mirada de tristeza la estancia. Suena una corneta. Manuelote descubre la pistola del amo y, como movido por una súbita decisión, saca de un baúl un viejo sombrero, recoge una cobija y un machete, y marcha hacia la puerta. “Debe haber algo grande por lo cual mueren y se sacrifican tantos,” exclama. “Me iré a esa guerra. Quizá haya un puesto para mí junto a esa gente que manda Bolívar.”
La pintura de los personajes y la de sus características psicológicas responde a una lógica verdadera con la situación dramática descrita por Rengifo y sus características socioculturales lo que permite reconocer un final trágico como creìble y justificado plenamente. Finalizando el análisis de las obras de Rengifo referidas a la Guerra de Independencia mencionamos a Marta Rosario Nava (1964) , cantata en verso cuya acción tiene lugar en la ciudad de Mérida, en los Andes venezolanos, un día del año 1817. Su tema es el juicio de la protagonista, acusada de haber secundado a su hijo en la rebelión contra el régimen colonial.
Hugo Chávez y Rengifo
La impronta de Rengifo apareció en diversos momentos de la vida de Hugo Chávez. Por ejemplo el 24 de junio de 2012 durante el acto oficial presidencial de conmemoración de la Batalla de Carabobo, la obra de Rengifo “Esa espiga sembrada en Carabobo”, donde se relata la batalla que selló la independencia de Venezuela. Similares afinidades entre Chávez y el dramaturgo residen en que los dos son militantes del amor. Los dos apuestan al concepto resumido en la frase de José Martí: “Con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar”, los dos practican una visión del pensamiento en espiral, integrando la sabiduría del amor, todas las partes iguales del todo, el ser humano como totalidad: amor a la mujer, amor a la patria, amor a los niños, a los indígenas, a los afrodescendientes, amor a los descamisados. Rengifo creyó en el teatro como expresión de fe en los valores nacionales, Chávez creyó en eso mismo en el ejercicio de la política dirigida a crear una conciencia social definida, Rengifo creyó en el arte para ese mismo fin.
