Más sobre colaboración vertical de los poderes
Nuestro ordenamiento jurídico constitucional y legal plantea un conjunto de lineamientos y principios que han de aplicarse en todo el entramado de la administración del Estado, en el cual pueden participar los tres niveles reconocidos: nacional, estadal y municipal.
La exigencia planteada es la de alcanzar una dinámica pública en la cual participan en forma simultánea, efectiva y coordinada, los órganos que representan esos espacios de actuación con miras a obtener la dinámica indispensable que materialice la diversidad de ejecutorias.
Consideramos que el factor fundamental es la relación permanente que debe presidir toda esa maquinaria integrada, la cual responde a distintas autoridades, según los niveles y naturaleza que otorgan.
Es urgente que los órganos de los tres sectores de gobierno practiquen una relación permanente en la amplia esfera del campo administrativo, el cual ha de adecuarse.
La relación del presidente con los gobernadores de los estados tiene que ser más fluida y sistemática. A su vez, la relación de los gobernadores con los alcaldes municipales deben seguir un ritmo consecutivo creador.
Esta exigencia apenas esbozada no ha sido instrumentada en forma regular. Los ritmos de actividad no concuerdan, apenas se mantienen. Por supuesto que ello requiere de una supervisión constante y enriquecedora que debe practicarse de modo ordinario y sistemático hasta obtener un engranaje que coordine las tres dinámicas que impulsan esos tres niveles de autoridad.
La exigencia debe entenderse, pues la colaboración vertical de los tres poderes públicos existentes en el ordenamiento jurídico dista mucho de practicarse en forma permanente. Es un reto del Ejecutivo nacional, estadal y municipal. Insistiremos que debe ser atendido en forma sistemática y ordinaria, pues la colaboración vertical de los poderes, afincada en los órganos ejecutivos, dista mucho de practicarse. No es una exigencia sencilla, es de etapas, espacios y estructuras. Ojalá los equipos de los tres niveles aborden el reto y configuren una auténtica colaboración vertical de los poderes como ordena nuestra Constitución nacional y varias leyes nacionales.
