Occidente recula ante firmeza rusa
En estos días, el mundo casi sin percatarse ha estado en una situación que recordaba la llamada “Crisis de Octubre”, entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Una vez más el carácter agresivo del imperialismo de EEUU colocaba al mundo al filo de la navaja. Los mandatarios de EEUU y la Gran Bretaña, Biden y Starmer se reunían el viernes pasado en la Casa Blanca para la posible autorización a Ucrania del empleo de misiles de largo alcance suministrados por estos países para ataques en profundidad en el territorio de Rusia. Eso era una consecuencia directa de la derrota militar que está sufriendo Ucrania y el propósito desesperado de producirle una derrota estratégica a Rusia, el sueño eterno de EEUU y la Otan.
Se promovía el imaginario falso de que el gobierno fascista ucraniano actúa de modo “soberano” y podría disponer libremente del armamento occidental suministrado en su guerra contra Rusia, por tanto era posible darle la autorización para atacar a la Federación Rusa en profundidad. En realidad, se trataba de una especie de “fakenews”, para encubrir el objetivo real de ambas potencias de atacar a Rusia, pero sin asumir responsabilidad o costo alguno, sino hacerlo con mano ajena, en este caso por medio de su títere el gobierno fascista de Kíev. Una vez más se estaban burlando de la opinión pública mundial. Estaban peligrosamente subestimando al más brillante líder mundial de estos tiempos, el presidente ruso, Vladimir Putin, el cual no tardó de “bajar de su nube” a los mandatarios anglosajones, advirtiéndoles de manera muy sensata y reflexiva que eso que ellos llamaban “autorización a Kiev”, en realidad significaría una intervención directa en el conflicto, ya que en las misiones de vuelo de esos misiles de largo alcance sólo pueden participar oficiales de la Otan, y la designación de objetivos o blancos de ataque proviene de satélites occidentales que el régimen de Kiev no tiene a su disposición, y entonces Rusia tendría que actuar en consecuencia. La advertencia surtió efecto.
El sábado el primer ministro británico desmentía que le hubiesen concedido a Ucrania tal autorización. El tono ha cambiado bruscamente y el secretario general de la Otan, ahora está hablando de la necesidad de un diálogo con Rusia.
