24 abril, 2026
De San Remo a Caracas

Bolívar enfermo en Pativilca asumió el mando de un Perú en caos. Con ayuda de colaboradores leales como Sucre, Heres o Sánchez Carrión elevó el número del Ejército Unido Libertador a 8.700 mil hombres, de los cuales más de 6.000 eran grancolombianos. Entre enero a junio de 1824 el norte peruano, lo único que estaba libre de dominio español, se tornó en un gran arsenal. Se adquirieron caballos, reses, mulas, armas, dinero; todo lo necesario para mantener al ejército. Cada ciudadano se volvió un trabajador, cada utensilio de metal un arma o un aparejo. Los hombres eran reclutados o llevados a trabajar en forjas y fábricas, mientras que las mujeres eran empleadas en la costura y confección de uniformes, banderas y tiendas. Estaban también las llamadas rabonas, mujeres que acompañaban a sus compañeros, maridos o familiares durante las marchas; ellas cocinaban, atendían a sus parejas, reparaban los uniformes, atendían a los hijos en plena campaña, curaban a los heridos entre otras cosas.

En abril la fortuna volvió a sonreír al Libertador. La pugna entre Olañeta con La Serna por posturas políticas frente a los sucesos de la península fue la oportunidad que tomó para avanzar sobre el centro del Perú y batir a Canterac por separado. El general español Gerónimo Valdés, que había sido enviado por La Serna hacia el Alto Perú para someter a Olañeta, no podía auxiliarlo.

Fue así que el Ejército Unido Libertador marchó entre junio y agosto sobre una geografía de montañas con gran altitud. Miles de hombres, caballos, reses, mulas y pertrechos pasaron el callejón de Huaylas, la Cordillera Blanca y la sierra. Hazaña nada fácil y ejecutada por soldados que tenían por estandarte la libertad del Perú.

El 6 de agosto llegó la victoria de Junín. Bolívar resolvió ir a recuperar Lima cuando el Congreso de la Gran Colombia lo despojó del mando militar. Sucre debió continuar la campaña sobre los realistas que ahora controlaban solo el Cuzco y el Alto Perú. Las marchas y privaciones continuaron hasta el 9 de diciembre de 1824 cuando un general de 29 años, nacido en Cumaná, concretó la libertad de América en la decisiva batalla de Ayacucho.

La independencia de Perú, a despecho de muchos negacionistas del Youtube, se consumó en 1824 y no en Lima, el 28 de julio de 1821.

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