La droga preferida – Últimas Noticias
Se le atribuye a John D Rockefeller una frase que pudiera tener un ejemplo en la Venezuela contemporánea: “La mejor manera de explotar petróleo es una dictadura petrolera”. De acuerdo a muchos historiadores y analistas sociales todos los golpes de Estado en Venezuela (siglos XX y XXI) han estado relacionados con el petróleo.
Tampoco es un secreto que el petróleo es la fuente de energía, el compuesto orgánico (con un ingrediente secreto: la violencia) en el que se soporta el “estilo de vida americano” y con el que se amalgaman los cimientos de la política exterior, la seguridad nacional, la economía interna y global de Estados Unidos.
En un exceso de realidad poco usual, el presidente de los Estados Unidos George W Bush, en su discurso del Estado de la Unión (31/01/2006), dio un baño de agua fría a la nación cuando dijo: “…Y aquí tenemos un problema grave: Estados Unidos es adicto al petróleo, que a menudo se importa de partes inestables del mundo”.
Es brutal la metáfora (adicción) y el imaginario resultante (alcohol etílico, marihuana, cocaína, fentanilo, etc). Y pensar que 18 años después del discurso de Bush, Estados Unidos es el mayor consumidor de petróleo del mundo y, como dato curioso, apenas superado por todos los fundadores de los Brics juntos (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica). Definitivamente el petróleo es la droga preferida.
Esa adicción por la “droga energética” (petróleo) llevó a los poderes detrás del gobierno de Bush a darle un golpe de Estado al presidente Hugo Chávez (abril 2002); a la guerra, invasión y derrocamiento del gobierno iraquí, con el asesinato de Saddam Hussein (2003). La guerra del petróleo tiene un largo historial de violencia que viene desde el siglo XIX.
Estados Unidos es drogodependiente, una debilidad dialéctica que lo ata al suministro del petróleo foráneo, dependencia que lo desnuda y lo hace cada vez más peligroso porque van por todas las fuentes de energía: petróleo, agua, gas, carbón, atómica, eléctrica, etc.
Nuestra propuestas: salir de la narrativa y dominio del dólar; buscar el mayor control de nuestros recursos, vender lo mínimo posible de petróleo, crear la Universidad de las Energías y Defensa de la Naturaleza, revisar y transformar nuestro estilo o modo de vida.
