La Dragontea y el Catatumbo
La Dragontea, poema épico de diez cantos compuesto por Lope de Vega (1598), narra el choque entre los ingleses capitaneados por el famoso corsario Francis Drake y los españoles de la zona que hoy ocupan Colombia y Panamá. El poeta y dramaturgo del Siglo de Oro español incursiona en el género épico sobre un suceso histórico que conoce por las fuentes y testimonios de otros, en la que convierte una hazaña de resistencia colonial frente al saqueo de una nación enemiga, en gesta de exaltación nacional y religiosa.
La trama central de La Dragontea gravita alrededor de la última expedición de Francis Drake a las Indias, la derrota inglesa y la muerte del mítico corsario. Los ingleses apostaron rumbo a Panamá con el objetivo de establecer una colonia permanente y con ello amenazar las posesiones españolas en América. Desesperados por la falta de víveres, desembarcaban en cada población española que veían, pero la noticia de su presencia ya se había divulgado por todo el Caribe. Habían partido de Plymouth el 28 de agosto de 1595.
En su periplo al istmo, pasaron cerca del Lago de Maracaibo. Se viene repitiendo, producto de una exégesis peregrina, que la épica del Fénix de los ingenios alude a una frustrada incursión del bucanero al lago gracias a que la flota quedó al descubierto por la rabiosa luminosidad de los rayos atávicos del Catatumbo, en específico, las octavas 44 y 46 del Canto IV. La octava 44 dice: que “una fragata ha visto el inglés fuego, / y que después entre la armada estuvo:/ no le dieron, siguiéndola, sosiego, ni apresurando el vuelo se detuvo, / venía de Maracaybo, y sobre el cabo de la Vela dejaba al Inglés bravo”. Al final de la 46 apunta: “maldiciendo las llamas que descubren/ lo que las alas de la noche cubren”.
En realidad, refiere al error de cálculo de los filibusteros cuando pasaron por Puerto Rico el 22 de noviembre de 1595 y prendieron fuego a tres buques españoles. Solo la Magdalena continuó ardiendo con inmensas llamas que iluminaron todo el espacio en varios cientos de metros a la redonda, quedando las torpes barcazas inglesas al descubierto. La aventura iniciada meses atrás culminó con la muerte de sus dos capos, Francis Drake y John Hawkins, uno de disentería y el otro por arma de fuego.
