23 abril, 2026
De San Remo a Caracas

Enciendo el televisor, que dicen que ahora ya no ve “nadie”, y está el programa mañanero de Globovisión. Al señor Fernández, el entrevistado, se le ven las costuras que intenta ocultar tras sus modales de político educado en la tradición socialcristiana. Dice, más o menos así: “Si gana el candidato (si pierde el Gobierno) naturalmente se levantarán las sanciones”. Juega, pues, como el policía bueno de las series de televisión: “pórtate bien, ríndete y el torturador no seguirá pegándote”. Y tienta al débil como el diablo, “sólo tienes que hacer lo que el torturador quiere, y verás como todo mejora”.

Para lograr la confluencia sobre “su candidato” hizo falta la participación del embajador de los Estados Unidos (que no está en Venezuela sino en Colombia): se unen o se unen. “Yes, sir”. Y el gobernador del Zulia, el señor Ramos Allup y sus compañeritos, a los que se suma el señor Fernández, acuerdan apoyar a un caballero del que nada saben, que inocultablemente no parece un candidato, pero la señora así lo quiere y al embajador le parece que está bien… ¿y si no?

El calificativo de torturador se lo ganó el Gobierno de los Estados Unidos con las declaraciones de Trump y sus funcionarios, desfachatados y sin pruritos: “las sanciones duelen y están dirigidas a producir dolor”, es el pago que tiene que hacer un país víctima, como el que quiere también el “policía bueno”.

Y el interés del torturador también se confiesa: “si América Latina vale es por sus recursos; si Venezuela vale, es por su petróleo y sus riquezas minerales que son estratégicas para nosotros”. Los amigos del norte (“amigos” de su corte de sirvientes, que saben, pero se hacen los locos y locas, que no es amigo, que es amo), mientras tanto, acercan portaaviones, fijan bases militares en Guayana Esequiba, nos muestran sus F18 en la frontera.

Para los genuflexos, la “comunidad internacional” es el otro nombre del Gobierno gringo, no importa que se queden prácticamente solos en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde 144 países votan por el reconocimiento de Palestina, pero son frenados por la mano de la embajada de Estados Unidos con su poder de veto.

Los que plantean las elecciones como chantaje desestiman a un pueblo consciente y valiente que, con muchos sacrificios, poco a poco, levantamos a nuestra patria.

Ver fuente