Aprende todo lo necesario para que tu bebé duerma tranquilo ¡en su cuna!
La transición de la cama familiar a su propia cuna puede ser complicada y difícil para muchos, pero esta guía te resume cómo hacerlo sin traumas
Hace tres meses que ese hermoso bebé llegó a tu vida, y ya es hora de que haga el cambio de la cama de mamá a su propia cama, un proceso que puede ser algo traumático y difícil en algunos casos.
Pero no desesperes, la psicóloga Isabel Rangel, te aclara cómo lograrlo sin perder los estribos en el proceso.
¿Qué debes evitar?
Es imperativo que evites técnicas y estrategias de entretenimiento para dormir al bebé, como pasearlo con el coche o cargarlo y mecerlo hasta que se duerma. Él debe dormir por sí mismo pues lo necesita, y el sueño es una función natural.
Por otra parte, el llanto del bebé debe ser comprendido, pues es uno de los síntomas de la ansiedad por separación: los regaños sólo aumentan su angustia y el miedo al abandono, por lo que llorará con más fuerza.
Lo mejor es dormir en su propia cuna.
Lo que vale la pena intentar
- Haz una transición que le permita al bebé adaptarse al cambio: primero coloca al bebé en la cuna sólo durante las siestas.
- Revisa la cuna y el entorno en el cual se encuentra. Éstos deben ser lugares tranquilos, limpios y cómodos.
- Retira todos los adornos y juguetes de la cuna en el momento de dormir. No sólo representan un peligro, también distraen al bebé.
- Colócalo en la cuna y acarícialo para hacerle saber que mamá está allí.
- Evita las canciones o los cuentos mientras el bebé está en la cuna. Es preferible que estas actividades se lleven a cabo antes para transmitir el mensaje: cuando se va a la cuna, sólo se tiene que dormir.
La seguridad primero
- Las almohadas no están recomendadas para niños menores de dos años.
- Basta una manta liviana para cubrirlo, que le permita moverse y retirarla si le resulta incómoda.
- La ropa debe ser cómoda y amplia, pero no muy grande, y preferiblemente de fibras naturales.

